¿Cómo se determina el riesgo cardiovascular en niños y adolescentes?


Sep / 16 / 2020


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Redactado por:
Cardiología Pediátrica, Ecocardiografía, Pediatría


En la actualidad,  la enfermedad cardiovascular constituye la primera causa de muerte tanto en hombres como en mujeres alrededor del mundo, cobrando la vida de aproximadamente 19 millones de personas cada año. Algunos de los factores  que favorecen esta enfermedad son el sobrepeso, la obesidad y el sedentarismo, que dependen de los hábitos nutricionales y de actividad física, normalmente establecidos en la infancia. Por tal motivo, los padres y el grupo familiar pueden influir favorablemente en evitar el desarrollo de estos factores negativos. 

La dieta: clave para la salud cardiovascular

El niño y el adolescente necesitan crecer en un ambiente que estimule el consumo de alimentos no procesados como frutas, verduras, granos, hortalizas, carnes magras, huevos y lácteos, evitando la exposición temprana a golosinas, paquetes, gaseosasnéctares y tés. Igualmente se debe estimular y apoyar la actividad física al aire libre, la práctica deportiva de acuerdo a sus habilidades y sus preferencias y evitar el uso de pantallas (televisor, computador, videojuegos, tablets o celulares) las cuales cautivan su atención y generan rápidamente adicción,  convirtiéndose en su principal forma de diversión. 

En los niños que presentan hipertensión arterial, diabetes o enfermedades de los riñones, del hígado, tiroides, problemas inmunológicos como el lupus o la artritis reumatoide o los que reciben tratamiento prolongado con esteroides (prednisona, hidrocortisona o metilprednisolona) o con hormonas (levotiroxina, estrógenos) pueden producirse alteraciones que elevan el riesgo de problemas cardiovasculares y requieren ser evaluados periódicamente por un cardiólogo pediatra. 

Si en la familia existe el antecedente de  infarto cardíaco temprano, es decir hombres menores de 55 años o mujeres menores de 65 años, es necesario realizar exámenes especiales a los miembros de la familia para descartar problemas hereditarios que requieren tratamiento temprano para evitar el desarrollo de complicaciones cardiacas.  

Los niños y adolescentes deben tener un control médico periódico de su peso, talla y presión arterial para establecer si se encuentra dentro de los rangos normales, tiene tendencia al sobrepeso o existe alteración en su nivel de presión arterial y así mismo realizar los estudios pertinentes y las modificaciones necesarias en sus hábitos de alimentación y actividad física.