¿Cuáles son los cambios en la calidad de vida de los donantes vivos de hígado y riñón?

Ene / 16 / 2022
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Versión 1 – 14/01/22

Comparado con su estado previo, los donantes vivos de hígado y riñón podrían tener cambios a corto y mediano plazo en algunos dominios de calidad de vida relacionados con la salud, especialmente reducción en su funcionamiento físico y presencia de dolor, que se atenúan con el paso del tiempo. Sin embargo, persiste incertidumbre sobre desenlaces clínicos relevantes en el largo plazo, que pueden tener impacto sobre la decisión de donar. Por tanto, se recomienda la creación de programas formales de seguimiento y promoción del cuidado de la salud de donantes vivos de hígado y riñón después de la donación.

Calidad de la evidencia: baja por heterogeneidad, tanto clínica (variabilidad e interpretabilidad de cuestionarios utilizados) como estadística (en los resultados en los desenlaces registrados).

Buena práctica para pacientes
La escasez mundial de órganos disponibles para trasplante de hígado y riñón de origen cadavérico está siendo aliviada con el trasplante proveniente de donantes vivos con resultados favorables en sus receptores. Por esta razón, es deseable estrechar el vínculo entre el círculo familiar de los pacientes candidatos y los programas de donación de órganos locales, promoviendo también el seguimiento del estado de salud posdonación.

Otros mensajes clave:

  • En donantes vivos de riñón se han reportado alteraciones de la calidad de vida en el dominio que evalúa el rol emocional y la salud mental (sentimientos de angustia y depresión), así como fatiga a corto y largo plazo (<3 y 12 meses, respectivamente).
  • En donantes vivos de hígado se ha reportado ansiedad a corto plazo.

Es importante saber lo que no se conoce
• No se conoce la tasa de complicaciones posprocedimiento (V.g. hemorragia, efusión pleural, infección, etc.) y evolución en la salud de los donantes en diferentes periodos después de la donación.
• Se desconocen las implicaciones del trasplante sobre el vínculo entre donante vivo y familiar receptor.


Antecedentes

La posibilidad de contar con donantes vivos para los procesos de trasplante ha mejorado significativamente la disponibilidad de órganos. Además, los receptores de donante vivo tienen mejores resultados en su calidad de vida y desenlaces clínicos, comparados con los de donante cadavérico (1). Aunque esta nueva opción ha significado un incremento de los órganos trasplantados, no representa todavía la mayoría de los procedimientos. Comparativamente los donantes vivos de riñón entre el 2011 y el 2020 en Estados Unidos correspondieron a un 33.5% (de 1 6742 de pacientes trasplantados) y a un 22.5% (de 21 656 pacientes trasplantados), respectivamente. Así mismo, los donantes vivos de hígado entre el 2011 y el 2020 correspondieron a un 2.3% (de 6 149 trasplantados) y un 3.9% (de 8 150 pacientes trasplantados) para cada año (2).  

En Colombia, del total de trasplantes realizados en el 2018, el 83.8% (n=992) fueron realizados con órgano de donante cadavérico y el 16.2% (n=192) con donante vivo (3). Del total de trasplantes de órganos realizados con donante vivo,  73.4% (n=141) fueron renales y el 26.6% (n=51) fueron hepáticos. Comparativamente con el año 2017, se observó una disminución de 14.8 puntos porcentuales en los trasplantes a partir de donante cadavérico (173 menos) y un aumento de 8.5 puntos porcentuales en los de donante vivo (3). En el año 2020, por sus características atípicas, la tasa de trasplantes en Bogotá disminuyó en un 44% respecto al año inmediatamente anterior (de 58.8 trasplantes por millón de habitantes en 2019 a 33.1 en 2020) (4).

Se estima que para los donantes vivos de hígado la morbilidad intraoperatoria oscila entre 38-47% y la mortalidad resultante de la donación oscila entre 0.28-1%. La tasa de complicaciones intraoperatorias en donantes vivos de riñón es del 2.3%, en su mayoría asociadas a hemorragias y la tasa de mortalidad es del 0.01% (5-7). Estudios adicionales señalan que en el primer año después de la donación hasta el 6% de los donantes vivos experimentan otras complicaciones (8), que pueden afectar su calidad de vida. Algunos estudios sugieren que la calidad de vida de los donantes de órganos puede ser igual o mejor que la población general antes de la donación, pero que esta podría disminuirse 5-25% luego del procedimiento por alteraciones físicas o psicosociales tales como estado de ánimo depresivo, fatiga o dolor (9).

A pesar del altruismo que motiva a los potenciales donantes, subsiste entre ellos incertidumbre por el procedimiento y las posibles complicaciones después de la donación. En ese sentido, se reconoce la ausencia de programas de cuidado a largo plazo después de la donación y la ausencia de información de calidad para el donante potencial, que sustente el bienestar físico y mental en el largo plazo (1).

El mayor conocimiento sobre el impacto de la donación puede guiar a los prestadores de salud en la construcción e implementación de planes de seguimiento y mejorar la afluencia de órganos para los programas de trasplante.

Este Recado reseña dos revisiones sistemáticas (RS) sobre los cambios físicos y psicológicos postrasplante en donantes vivos.


Información en la que se basa este Recado

Se realizó una búsqueda de la literatura en PUBMED, OVID, Web of Science, CINAHL, EMBASE y Epistemonikos incluyendo RS y metaanálisis (1996 a noviembre 18 de 2021) de estudios prospectivos longitudinales que incluyeran y analizaran donantes vivos de cualquier órgano antes y después del procedimiento. Los términos empleados fueron “calidad de vida (“quality of life”) AND “donante vivo” (“living donors”) AND “revisión” OR “revisión sistemática” OR “metaanálisis” [“review” OR «systematic review» OR “meta analysis«]. La estrategia se replicó de la misma forma en todas las plataformas.

La búsqueda reportó 171 artículos. Luego de descartar aquellos no relacionados, estudios de casos y controles, otras limitaciones metodológicas o sin datos suficientes, se seleccionaron las RS y metaanálisis de Shi et al. (5) y Wirken et al. (9) que respondían a la pregunta y cumplían los criterios de elegibilidad descritos.


Resultados

El estudio de Shi et al. reportó los cambios en la calidad de vida relacionada con la salud (CVRS) de donantes vivos de hígado [13 estudios, 715 donantes], y el de Wirken et al. reporto los resultados para donantes de riñón [34 estudios, 3 201 donantes]. En ambos casos se evaluó el cambio antes-después (como diferencia de medias estandarizadas [DME]) en los puntajes obtenidos en los dominios de funcionamiento físico, dolor, fatiga, ansiedad, rol emocional y salud mental y relaciones sociales después de 3, 6, 12 y 24 meses del procedimiento.

La evaluación de la CVRS en los estudios primarios se realizó con una amplia variedad de instrumentos entre los que predominaron: Short Form Survey (SF36), The World Health Organization Quality of Life-Brief scale (WHOQOL-Brief, Hospital Anxiety and Depression scale (HADS) y The Beck Depresión Inventory. En ambos estudios se compararon los puntajes obtenidos en cada dominio en los periodos establecidos por medio de DME y para estimar el efecto de la donación sobre la CVRS.

Los resultados se agruparon por cada uno de los dominios evaluados (ver tabla 1). En general, se evidencia una disminución posdonación en la calidad de vida en los participantes, que se atenúa en el tiempo. Se observó en ambas poblaciones de donantes un deterioro en el funcionamiento físico a los 3 y 12 meses, y mayor presencia de dolor a los 3 meses de seguimiento.

Adicionalmente para donantes de hígado se identificaron las siguientes alteraciones:

  • Un incremento significativo de la ansiedad a los 3 meses (DME -0.29, IC95% -0.51 a -0.07) que se mantiene después de 24 meses de la donación (DEM -0.64, IC95% -1.34, 0.05)
  • Cambios no significativos estadísticamente en el estado de ánimo a los 3 y 24 meses (DME -0.04, IC95% -0.22, 0,13; DEM 0.09, IC95% -0.16, 0.34 respectivamente)
  • Una reducción no significativa en las relaciones sociales después del primer mes posdonación (DME −2.61, IC95% −4.75, 0.48) que mejora numéricamente luego de 12 meses (DME 0.30, IC95% −0.11, 0.48).

Información sobre la evidencia que soporta este Recado

Los artículos seleccionados fueron revisados por dos evaluadores con la herramienta AMSTAR de evaluación crítica de RS de estudios de intervenciones de salud. La calidad de los dos estudios se calificó como moderada, con disminución de la certeza por inconsistencia (heterogeneidad clínica por variabilidad en los cuestionarios, limitada interpretabilidad y heterogeneidad estadística en los resultados).


Referencias

  1. Waterman A, Morgievich M, Cohen D, Butt Z, Chakkera H, Lindower C et al. Living Donor Kidney Transplantation: Improving Education Outside of Transplant Centers about Live Donor Transplantation—Recommendations from a Consensus Conference. Clinical Journal of the American Society of Nephrology 2015;10:1659-1669.
  2. Health Resources & Services Administration data. HRSA.gov .USA Organ donation and Transplantation. https://bit.ly/3IejfQ6. Reviewed January the 9th, 2021
  3. Informe anual de red de donación y trasplantes. Instituto Nacional de Salud-2018. https://bit.ly/3KtB4wv. Revisado enero 9 de 2022.
  4. Observatorio de Bogotá. Estadísticas de donación y trasplantes de órganos y tejidos en Bogotá D.C. III Trimestre 2021 https://bit.ly/3I8dnYs. Consultado enero 9 de 2022.
  5. Shi Y, Liu C, Zhang H, Huang Y, Sun M, Wang W, Shang S. Changes in the quality of life of living liver donors: A meta-analysis. Int J Nurs Stud. 2020 Sep; 109:103586. doi: 10.1016/j.ijnurstu.2020.103586. Epub 2020 May 6. PMID: 32531567.
  6. Segev DL, Muzaale AD, Caffo BS, Mehta SH, Singer AL, Taranto SE, McBride MA, Montgomery RA. Perioperative mortality, and long-term survival following live kidney donation. JAMA 2010;303(10):959-966.
  7. Kortram K, Ijzermans JN, Dor FJ. Perioperative events and complications in minimally invasive liver donor nephrectomy: A systematic review and meta-analysis. Transplantation 2016;100(11):2264-2275.
  8. Gill JS, Schold J, Kaplan B. Understanding Risks and Our Responsibility to Living Donors. J Am Soc Nephrol. 2021 Nov; 32(11):2691-2693. doi: 10.1681/ASN.2021081129. PMID: 34716238.
  9. Wirken L, van Middenporp H, Hooghof CW, Rovers MM, Hoitsma AK, Hilbrands LB and Evers AW et al. The Course and Predictors of Health-Related Quality of Life in Living Kidney Donors: A Systematic Review and Meta-Analysis. American Journal of Transplantation 2015; 15:3041–3054.

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Este es un producto de la Unidad de Síntesis y Transferencia de Conocimiento de La Cardio
 
Equipo editorial:  Moreno K*, Cortes OL*, Villar JC**, Balcázar AM**+.
Contribuciones: (*) Desarrollo,  (**) Edición y (+) Diseminación
Agradecimientos: Karen Gómez, Juliana Castellanos, Patricia Quiroga y Katherine Arias (Enfermeras del Departamento de Trasplantes, LaCardio)
 
Contacto:  jvillarc@lacardio.org